Fallen Sanctuary – «The Gathering Of Dreams»

Autoproducido 2026

¿Estamos delante del resurgir del power metal? Posiblemente sí, pero con matices. Porque bandas de power metal hay infinidad, pero buenas bandas de power metal ya hay menos y, he aquí, una de las que, para mí, está llamada a recoger el testigo de enormes bandas del género que brilló con luz propia en las décadas de los noventa y dos mil, y que ha hecho que renueve mis votos con el género que tanto me dio en aquellas épocas.

Estamos hablando de Fallen Sanctuary, banda que se formó en 2018, en un autobús de gira, cuando dos músicos increíbles como Georg Neuhauser (Serenity) y Marco Pastorino (Temperance y Virtual Symmetry) entablaron amistad y descubrieron que tenían los mismos gustos e incluso los mismos ídolos, y decidieron crear una banda que diera rienda suelta a sus gustos más personales, pero buscando y encontrando un sonido propio que los diferenciara del resto, y a fe que lo han conseguido.

En 2022 apareció «Terranova», uno de mis discos favoritos de power metal, al mismo nivel que «Visions» de Stratovarius, por poner un ejemplo, por la cuasi perfecta combinación entre el power metal más canónico y de manual, con elementos AOR, pinceladas progresivas, unas melodías asombrosamente pegadizas y toda la grandilocuencia del power metal clásico. En resumen, un enorme discazo al que recurro frecuentemente.

Y, ¡oh sorpresa!, la banda regresa este año con un disco autoproducido, en el cual abrieron una campaña de crowdfunding para sufragar los gastos de producción (de la cual soy partícipe con CD y vinilo), y que superó sus propias expectativas en cuanto a tiempo y recaudación, dicho por ellos mismos en sus redes sociales.

Gracias a la banda, he podido disfrutar ya del disco, y aseguro categóricamente que es uno de los mejores discos de power metal de la década. Es absolutamente pegadizo, embriagador, envolvente y cargado de energía. Tengamos en cuenta que el disco ve la luz oficialmente el dieciocho de septiembre de este año (¿el día de mi cumpleaños, y qué mejor regalo?), bendita casualidad.

La banda, como dije, la conforman:

  • Georg Neuhauser a las voces.
  • Marco Pastorino a las guitarras y voces.
  • Dario Capacci a la batería.
  • Gabriele Gozzi al bajo.

El artwork es sencillamente sublime, como veréis, es de los de perderse en buscar detalles. Espectacular y elaborado, acorde con lo que encontraremos dentro del disco. Si no me equivoco, el autor es Gustavo Sazes, que ya realizó el artwork de «Terranova» y de nuevo ha conseguido un resultado increíble.

Una de las cosas que más me maravilló en «Terranova» y que aquí vuelven a explotar con una absoluta perfección son los duetos vocales. La voz de Georg es, para mi gusto, de las mejores que hay en la actualidad; su forma de cantar y de transmitir me parece soberbia, sin alardes ni gritos estratosféricos, consigue que te enamores de su forma de cantar. La voz de Marco es algo más rota, pero a la vez más dulce y melódica. Esta dupla de voces hace que sea la seña de identidad de la banda y consigue elevar la calidad de los temas a niveles estratosféricos.

Once temas son los que contiene este «Gathering Of Dreams» y desde las primeras notas vemos que mantienen la esencia powermetalera, pero, como veremos más adelante, no se cierran a integrar nuevos elementos que eleven el nivel de las composiciones.

Comienza el disco con «Nothing Can Keep Us Apart», cañonazo de power metal que te atrapa desde las primeras notas. Tema veloz y contundente, con sorpresas como los párrafos en italiano y unos coros tan grandilocuentes que, desde la primera escucha, se te quedan clavados en la cabeza. No en vano fue el primer single con el que nos deleitaron y no hay mejor carta de presentación que esta, ya que contiene todos los elementos que hacen grandiosa a esta banda.

Continúa el disco con «Into My Life». Velocidad y melodía en estado puro. La batería de Dario desprende humo en el bombo con ese doble pedal rápido como el viento. Aquí ya podemos ver que, aun manteniendo sus señas de identidad, la banda introduce nuevos elementos, como unos teclados ochenteros, parecidos a sintetizadores, que hacen de perfecto colchón en los estribillos, que, de nuevo, vuelven a ser sublimes. Este tema es sencillamente dulce y melódico a la par que veloz como un rayo de luz (en pasajes me recuerda mucho a «Speed Of Light» de Stratovarius). Y aquí, muy destacable el trabajo de Marco a las voces, que me parecen de lo mejor del disco. Fue el segundo single y con este ya nos ganaron a todos.

«Gathering Of Dreams» es el tercer corte y mi tema favorito de todo el disco. La forma de transmitir de Georg es tan sublime que consigue que lágrimas corran por mis mejillas cuando lo escucho. Tema con tendencias más AOR, sin perder la esencia powermetalera y con unos coros tan soberbios que otorgan al tema la categoría de himno. Desde aquí hago llamamiento a que esta canción sea el próximo single.

«Dawn With No Return» es la cuarta canción y quizás la más alejada a su estilo, quizás más guerrera y que por momentos me ha recordado a una banda que me gusta mucho llamada Warkings. Esos ritmos más marciales, esas melodías más «oscuras» y algunos toques célticos hacen que este tema sea tan sorprendente como espectacular.

«I Remain I Won’t Die», quinto corte, nos devuelve a los Fallen Sanctuary más power metaleros. De nuevo los teclados le dan el lecho perfecto a los épicos coros, que tienen una grandilocuencia sublime. Tema cien por cien Fallen Sanctuary y cien por cien disfrutable.

«Never Give Up» es la sexta entrega y, de nuevo, otro gran tema de power metal de manual, más moderno y melódico, con un inicio que me ha recordado a Beast In Black del comienzo. Los sintetizadores le otorgan el aire moderno y melódico a un tema que va creciendo y creciendo en intensidad y melodía hasta, de nuevo, llegar a unos coros espectaculares. Temazo, sin duda.

«Amen» es la siguiente canción. Algo más a medio tiempo, pero cargada de una emoción y un sentimiento sublimes y unos aires ochenteros hard rockeros espectaculares. «Amen I Walk Into My Heaven». Solo con esta frase me hacen ver que estoy en el cielo con su música. Sencillamente, rendido a sus pies.

«Shadows Of Love», octavo tema, que, tras la emotividad del tema anterior, nos devuelve a la intensidad, incluso me atrevería a decir que a la épica. Tema veloz y cargado de melodía power metalera. Los teclados le otorgan ese aire épico, sobre todo en el preludio a los solos de guitarra. Gran tema.

«Falling Deeper», noveno corte y de nuevo velocidad en estado puro, al más puro estilo de los dos mil. Lo siento, pero este tema me vuelve a recordar a los Stratovarius de «Episode» o «Visions». Velocidad estratosférica conjugada perfectamente con una melodía súper pegadiza y unos coros de los que no te puedes quitar de la cabeza. Sublime canción y que creo que será fija en su setlist de directo, pues creo que funcionaría perfectamente incluso como apertura de concierto.

«Time Won’t Wait» es la penúltima canción del disco y ya desde el inicio los teclados marcan lo que será el estribillo de la canción. Canción algo más pausada, pero cargada de intensidad, en la cual Marco vuelve a cantar como los ángeles, para mi gusto, sobresaliendo durante todo el tema. Otra gran canción con, de nuevo, unos coros grandilocuentes y cargados de buen gusto musical. Muy destacable que el solo sean las notas del estribillo. Marco aquí se ha salido, demostrando lo gran músico que es.

«Restless Storm» es el capítulo final de este gran viaje. Y como todo buen final, este tema está cargado de todo lo que hace característico a la banda. Velocidad, melodía, buen gusto musical, coros grandilocuentes y dosis justas de epicidad con los apoyos de los teclados. Enorme tema para cerrar.

En definitiva, un grandísimo disco de esos que no te cansas de escuchar nunca, pues está plagado de grandes canciones, de enormes dosis de emociones, de estribillos que no te puedes quitar de la cabeza y de power metal del bueno, del que ojalá no se pierda nunca.

Solo queda esperar a poder disfrutar de este trabajo como se merece, con el vinilo en el plato, con las letras delante y degustando el artwork.

Y por esperar y desear, ojalá podamos verlos por España, alguna vez, aunque sea en algún festival veraniego, pero sería sublime poder ver estos temas ejecutados encima de un escenario.