Si esto fuera un combate de boxeo, deberíamos tirar la toalla antes de comenzar, porque tanto si es a los puntos como si es en KO directo al primer golpe, Bloodhunter sale al ring con la tranquilidad de saberse ganador desde los primeros riffs de este su nuevo trabajo.
La banda gallega, con su death metal, ha conseguido que, por fin, me enganche a ellos con este trabajo, el cuarto ya en su carrera.
Para este trabajo, Fabián Tejada entra a formar parte del grupo con el bajo y el resto de los miembros siguen siendo los mismos, quedándose la formación completa como sigue:
- Diva Satánica a las voces.
- Dani Arcos a las guitarras.
- Guillermo Starless a las guitarras.
- Adrián Perales a las baterías.
- Fabián Tejada al bajo.

Con una portada alucinante a cargo de Gustavo Saez, que merece la pena una edición en vinilo, y con once cortes, cada cual más potente y aplastante, Bloodhunter ha entrado por derecho en la pugna por ser uno de los mejores discos del año.
Y ojo con lo que digo, aunque ya atesoran cierto nombre dentro de la escena, este álbum los va a encumbrar a la cúspide del género y va a pelear directamente con grandes nombres de la escena internacional, porque con este trabajo no tienen nada que envidiar a los gigantes del género.
Empezando con «The Devil’s Own», primer directo a la mandíbula y, para servidor, el KO y rendición nada más empezar. Riffs frenéticos y una base rítmica atronadora y aplastante sirven de guía a la espectacular y rabiosa voz de Diva. Completamente espectacular la forma de comenzar el disco, y con unos coros/estribillos que sirven perfectamente para corear en directo. Cabe recordar que fue el primer single que nos presentaron.
«The Outspoken» es el segundo corte y también fue el segundo single que la banda nos adelantó. He de reconocer que, después de «The Devil’s Own», me negué a escuchar nada más hasta tener en mis manos el trabajo completo. Gran acierto por mi parte, pues he podido apreciar en conjunto esta gran obra. Este tema, a pesar de no ser tan acelerado como el anterior, es tan contundente y aplastante que te dejará en el suelo si es que todavía seguías en pie.
«The Threshold of Hell», siguiente tema, cuenta con la colaboración estelar de Fernando Ribeiro (cantante de Moonspell). Si no habíamos tenido bastante headbanging antes, este tema de nuevo nos invita a destrozar nuestros cuellos, pero, tranquilos, que a mitad de tema nos dan un pequeño respiro con los versos recitados por Fernando y un solo súper melódico que desemboca de nuevo en los ritmos rabiosos y destrozacuellos de este tema.
«Ephemeral Youth», cuarto tema, y la furia y la rabia se transforman en canción. Si «The Devil’s Own» os pareció rápida, aquí directamente vais a flipar. Las guitarras desprenden humo en los riffs principales y la sección rítmica, sobre todo la batería, debe acabar destrozada por la violencia de la pegada. Pero, como todo no es velocidad, las partes centrales, algo más melódicas, os van a volar la cabeza como a mí.
«Sons of the Abandoned», quinta canción, es una pequeña concesión entre tanta barbarie. Un tema más melódico y «calmado», pero no os engañéis: igual de contundente y aplastante como todo el disco. Aquí el trabajo de la batería de Adrián me parece superlativo y los juegos y dobles melodías de las guitarras de Dani y Guillermo son sublimes.
«No One Beats Death», sexto corte, y de nuevo otro tema directo a la yugular. Y ojo, que es el tema más extenso del disco. Cinco minutos en los cuales nos demuestran de qué son capaces. La forma que tienen de conjugar las partes más contundentes con las partes más melódicas aquí es sobresaliente.
«Code Aeternam», séptima pista del disco. Y aunque el comienzo pueda parecer que la banda nos da otra tregua, nada más lejos de la realidad. Esta canción es como acariciarte la cara para luego machacártela a puñetazos. Es descomunal cómo juegan de nuevo con las partes melódicas y las agresivas, y Diva aquí literalmente se sale con la rabia que desprende al cantar.
«The Path That Never Ends», octavo tema y segunda colaboración. En este caso, Laura Guldemond, de Burning Witches, se presta a cantar con Diva. Con un principio más heavy metalero, nos engañan para que creamos que han cambiado a otro estilo, pero nada más allá de la cruda realidad. Cuando se desatan las hostilidades, el tema se vuelve completamente aplastante. La combinación de las voces en los estribillos es espectacular.
«The Night Is Darker Before Dawn», novena canción y tema completamente instrumental. Porque, aparte de dar mucha caña, también son grandes músicos. Los juegos constantes de las guitarras con sus punteos al más puro estilo Maiden (apreciación mía) nos otorgan un descanso y demuestran que saben tocar la fibra del oyente con un tema muy bonito y melódico.
«Masters of Deceive», última canción propia del disco. Y de nuevo, y como tónica general del disco, la confluencia de partes más agresivas con partes más melódicas es ejecutada con perfecta maestría, incluyendo pasajes de black metal con unos blastbeats espectaculares.
«Human Insecticide» se encarga de cerrar el trabajo, una versión de Annihilator, la cual reconozco no haber escuchado en su versión original, pero, siguiendo la dinámica del disco, se vuelven a salir todos. Una mezcla entre el thrash metal más puro y el death metal melódico sublime.
En definitiva, un enorme disco que les va a encumbrar y les va a catapultar seguro. Conmigo han conseguido un nuevo fan, porque es un disco, hasta me atrevo a decir, adictivo y que me obliga a sumergirme en toda su discografía anterior.
Si os gusta el death metal melódico, este es vuestro disco, y si apreciáis la música realizada con el alma y con muchísima calidad, no podéis dejar pasar este disco, al igual que Bloodhunter no os dejará escapar nada más comencéis a escuchar este discazo.















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