Al igual que los noruegos Green Carnation han arriesgado con esta trilogía, me dispongo a quizás la que sea mi reseña más arriesgada, pues me dispongo a hablar de la primera y segunda parte de «A dark poem», quizás el proyecto más grande hasta la fecha de la banda.
En mi debe estaba dedicarme a ellos, ya que el año pasado cuando se editó «The shores of melancholia» todo el mundo me habló maravillas del disco y de la banda, pero cuestiones personales me habían impedido dedicarme a ellos hasta principios de este año.
A raíz de comprar el abono para el Be Prog My Friend (festival que celebra Madness Live en la Carpa del Poble Espanyol en Barcelona, y que espero mis problemas físicos me permitan asistir) y ver que eran uno de los grupos participantes, hice un receso en mis escuchas de música para dedicarme a este Dark Poem Part I. Tengo que admitir que no conocía a la banda más allá de su nombre y la verdad es que me arrepiento de no haberla descubierto antes, pero subsanado el error me dispongo a disfrutar de ellos.
Y es que «buceando» un poco en su carrera, me atrevo a decir que con esta trilogía dan un paso más en su evolución y manteniendo un estilo más o menos predeterminado, no se cierran a ningún tipo de elemento/sonido para hacer crecer su música, cosa que muy de agradecer en las bandas.
La banda fue formada allá por 1990 y tienen seis discos de estudio si no me equivoco. Actualmente está formada por Kjetil Nordhus a las voces, Stein Roger Sordal al bajo y guitarras, Bjorn Harstad a las guitarras, Endre Kirkesola a los teclados y Jonathan Alejandro Pérez a las baterías.

La portada de este «The shores of melancholia» es sencillamente sublime. El trabajo de Nicklas Sundin ha sido sobresaliente y con mil interpretaciones dentro del cover. De los más bonitos que he visto en mucho tiempo.
Y musicalmente, esta primera parte, aparte de gozar de una producción espectacular, disfrutaremos de música de muchos quilates.
Comienzan a atraparte en su halo melancólico nada más comenzar los acordes de «As silence took you». El bajo te atrapa con su cadencia lenta y pesada, la voz te envuelve y te susurra al oído mientras las guitarras y los teclados tiran de ti hacia su mundo. En definitiva, ya estás atrapado en el oscuro poema y no podrás salir. Una melancólica y elegante manera de comenzar y de atrapar al oyente con un tema que te hace viajar por momentos lentos y momentos más rápidos con una elegancia sobresaliente.
«In your Paradise» es un viaje maravilloso al terreno más progresivo de la banda, sin olvidar el halo melancólico que envuelve a todo el trabajo. En este tema los estribillos son sencillamente hipnóticos. A estas alturas somos prisioneros en su melancólico universo.
A continuación, una de las canciones que más me han tocado y emocionado en mucho tiempo, «Me, my enemy» es el tercer corte y, sin tapujos lo digo, es el que más me gusta de todo el disco. «escuchar, aquí todos somos vulnerables, la vida puede cortarnos», esta frase del principio se me ha marcado a fuego. Una canción esta, apenas sustentada por una batería sin estridencias, apenas tocada con el aro de la caja, unas guitarras y un bajo tenues y finos como una sábana en la cual se envuelve la voz. Una canción lenta, densa, melancólica a más no poder y emocionante en cada nota y cada verso. «Trato de olvidar todas las cosas de las que me arrepiento, soy yo mi enemigo» esta frase es tan bonita y dolorosa a la vez; es tan representativa de mi momento actual…
Después de este momento tan íntimo y personal, la banda nos devuelve a la realidad, con un puñetazo en forma de canción llamado «The slave that you are» en la cual nos recuerdan sus inicios más death metaleros. El principio es sencillamente demoledor, es un golpe directo a la mandíbula que te deja sin aliento, pero tranquilos, que el tema alterna estos momentos más violentos con las partes ya características más melancólicas y emotivas por las cuales hemos ido navegando durante todo el disco. Tema que eleva la adrenalina después del momento intimista anterior.
«The shores of melancholia» es el siguiente corte, y dejamos atrás los escarceos con sonidos más extremos, para volver a la senda de la elegancia y la melancolía. Otro tema sublime, envolvente y evocador con otra tanda de estribillos de esos que no te podrás quitar de la cabeza. He de destacar en este tema la emotiva interpretación vocal de Kjetil, que me parece la mejor de todo este primer disco.
«Too close to the flame» o como cerrar un disco en todo el esplendor. El tema más largo y ambicioso del disco, nueve minutos donde demuestran todo el buen hacer que atesoran y que te dejan con dos sensaciones, una es volver a pulsar play y otra es esperar a la segunda parte con ansias de más. Canción como digo extensa y en este caso, con menos melancolía que las anteriores y casi haciendo honor al título, más luminosa y cercana a la llama que ilumina el camino que nunca.
Y ahora continuamos con la segunda parte de esta trilogía, «Sanguis».
La portada, de nuevo, corre a cargo de Niklas Sundin y si la primera entrega era espectacular, esta no se queda atrás, con la representación de lo que a mi modo de ver es la extinción de la humanidad, esa bola inmensa de fuego me tiene hipnotizado.
Y de nuevo, como en el anterior trabajo, una producción espectacular y una banda impresionante tanto a nivel musical como vocal.
Esta comienza con la canción homónima «Sanguis» y la primera sorpresa es el sonido del órgano Hammond (si mi oído no me falla), envolviendo de un aura setentera/ochentera el comienzo del tema y dando luego soporte a toda la canción. Las señas de identidad siguen clarísimas. Canciones con una calidad desbordante, pero con matices que las hacen únicas, como en esta la introducción de este tipo de sonido de órgano. Tema relativamente veloz en su mayor parte, pero con unos coros y estribillos algo más pausados que, de nuevo, son pegadizos y coreables cien por cien. Y como siempre tenemos alguna sorpresita, escuchad la que nos dejan sobre el minuto cuatro del tema. Juzguen ustedes mismos.
«Loneliness untold, loneliness unfold» segundo corte y frenazo en seco. Utilizando la fórmula del anterior disco, nos entregan otro corte lento, intimista, melancólico y envolvente, sobre un colchón de guitarra y teclado, la voz de Kjetil, te cuenta al oído y te habla sobre la soledad y lo que representa. Y al igual que en la primera parte, este tema se ha convertido en mi favorito por mi estado actual y representa fielmente tal como me encuentro. «Estás aquí pero no aquí, te veo, pero sé que estás triste y avergonzado» frase demoledora y fiel a mi actual realidad.
«Sweet to the point of bitter» de nuevo nos despierta de la ensoñación melancólica anterior. Canción con una contundencia inicial demoledora y que se mantiene prácticamente en todo el corte. Un bajo aplastante marca el tiempo a seguir mientras duran las partes contundentes dejando paso al mayor protagonismo a las guitarras y teclado en los estribillos. Tema sencillamente espectacular.
«I am time» sigue la estela anterior, intercalando pasajes más melancólicos donde la voz de Kjetil adquiere un protagonismo superlativo, con pasajes más contundentes con una sección rítmica golpeándote en cada nota y de nuevo con unos estribillos envolventes y pegadizos. Incluso me arriesgo a pensar que estará dentro de los setlists futuros porque me veo levantando el puño y coreando «I’m here I’m now I’m time»
«Fire in ice» quinto corte y de nuevo, emerge la combinación perfecta de pasajes más densos y calmados con pasajes más contundentes. A ratos el teclado le otorga un aura «deep purpleiana» a la vez que la voz desprende sentimientos en cada palabra y a ratos los pasajes más duros te harán mover el cuello con un ritmo constante y «rompe cuellos».
Y para finalizar «Lunar tale» otro tema intimista, lento e introspectivo. Sobre las notas del piano emerge la envolvente y dulce voz de Kjetil, que de nuevo parece cantarte al oído con una calidez sublime y para finalizar con la flauta de la invitada Ingrid Ose para darle un toque de exquisitez absoluta.
En resumen, Green Carnation, banda en constante evolución, nos entrega dos de las tres partes de su proyecto más ambicioso hasta la fecha con un resultado más que espectacular en las dos entregas y que nos deja expectantes al cierre de la misma.















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