Ya queda lejos aquel diciembre de 2024 en el cual, a servidor, le dio un vuelco el corazón cuando Delalma anunció un parón indefinido de las actividades. No entraré en motivos o razones de ese parón, pero me dio mucha pena cuando lo leí, pues me parecía un proyecto muy interesante.
Y cuando creía que sería como infinidad de proyectos de grupos que quieren comenzar y que se ahogan en la orilla, Delalma anunció el año pasado, por otoño si no recuerdo mal, que volvía y que volvía con un lanzamiento doble.
Y aquí me encuentro, delante del doble lanzamiento más espectacular del panorama del metal de este año. Porque, como comenté antes, no me interesa lo que pudo pasar durante el parón; lo importante es que Delalma ha resurgido cual ave fénix para alegría de su gran legión de fans.
La banda se ha reinventado, con las incorporaciones de cantantes de la talla de:
- Ronnie Romero (Lords of Black, Rainbow, etc.) en el papel de Lázaro.
- José Andrëa (ex Mago de Oz, Kabrones), en el papel de El Mirlo.
- Fran Rivas (Eyrem) en el papel de Ezequiel, el padre de Lázaro.
- Tete Novoa (Saratoga) en el papel de Justo, un amigo en el camino de Lázaro.
- Carlos Escobedo (Sôber) en el papel de El Posadero.
- Patricia Tapia (ex Mago de Oz) en el papel de Casilda.
- Vito Íñiguez en el papel de El Padre Tobías.

Y este elenco de cantantes, acompañados por Manuel Seoane en las guitarras y teclados, Jesús Cámara en el bajo y Dave Landeron en la batería, dan forma a esta ópera metal con la que el Sr. Seoane nos deleita. Desde estas humildes líneas, mis más sinceras felicitaciones al Sr. Seoane por contar con uno de los mejores y más emocionales cantantes de la escena actual, como es Fran Rivas de Eyrem.
Dos discos, Santa y Compaña, en los cuales nos narran el principio y final de un viaje, que se podría entender como la muerte, o como la procesión de las ánimas (la Santa Compaña de la leyenda gallega), o como la sanación de la mente ante su enfermedad… El caso es que la dualidad entre el bien y el mal, la lucha constante entre Lázaro y su alter ego El Mirlo, es lo que se refleja en estos discos, y quién sabe si acaba aquí o nos cita en una tercera entrega a modo de trilogía.
En cuanto a la historia, cada uno que lo escuche sacará sus propias conclusiones. Yo ya me he ido haciendo las mías, más aún teniendo en mi poder la edición en vinilo con sus explicaciones. De hecho, todo lo que diga alrededor de las canciones serán mis propias conclusiones.
En cuanto a lo musical, solo puedo decir que, si el listón del disco debut fue elevado, con este doble no solo ha conseguido elevarlo, sino equipararlo a los lanzamientos europeos de alta alcurnia. Con una producción natural, a la par de contundente y exquisita, que nos envuelve en el aura que desprende para ser atrapados por la obra conceptual, encontraremos temas más hard rockeros, temas más cercanos a las tesituras del metal más actual y temas más power metal de siempre; todo ello con el toque personal e inconfundible que el Sr. Seoane le ha imprimido a Delalma.
Y es que este doble lanzamiento es una película musical en la cual hay que entrar, zambullirse y dejarse atrapar por el mar de emociones que tanto Lázaro como su alter ego El Mirlo nos describen en cada tema. Y si a todo eso le añadimos las diferentes voces que van dando vida a diferentes personajes, encumbra este trabajo a firme candidato a disco del año.
Comienza el disco Santa cargado de épica con el tema «Compaña». La primera impresión al escuchar a Ronnie cantar en castellano es de sorpresa, y sorpresa para bien, pues a Ronnie le hemos oído en infinidad de grupos cantando en inglés, pero aquí, al menos para mí, aparte de cantar en castellano, ha imprimido una calidez a su forma de cantar que me ha encandilado. Y así comienza el viaje, con un tema largo y grandilocuente.
Sigue «Uno a uno», gran tema y de mis favoritos, donde aparece por primera vez El Posadero de la muerte. Un tema muy contundente y con una letra que tiene un gran trasfondo más allá de la canción en sí.
«Voy muriendo» es mi tema preferido de este primer viaje. Un tema que me ha tocado la fibra desde la primera escucha y el cual hace brotar lágrimas de mis ojos cada vez que la escucho (como ahora mismo mientras estoy tecleando). Identificado al 100% con el tema. Sublime en la letra y espectacular en cuanto a lo musical.
«Neboa» es el siguiente tema, donde aparece por fin El Mirlo, y un tema que recordará bastante a Mago de Oz de los tiempos dorados. Quizás influenciado por la voz de José Andrëa y por los riffs más «canallescos»; el caso es que el tema es un soplo de aire fresco tras un inicio demoledor.
«He vuelto a verte», siguiente tema donde sigue El Mirlo explicándonos el trayecto y aparece Casilda. Medio tiempo súper intenso y emocionante, en el cual hay que zambullirse sin miedo a sentir.
«Litio» es el siguiente corte: tema con aires más modernos en cuanto a la música, sin perder la esencia de Delalma, donde Lázaro habla de los problemas mentales y cómo los productos para controlarlos a veces se convierten en casi dioses.
«Solo entonces», siguiente tema y de los más cañeros e intensos del disco, en el cual tanto El Posadero como Lázaro y El Mirlo hablan sobre cómo valoramos lo que tenemos y lo que perdemos.
Y para finalizar el primer disco Santa, «Delalma a través», tema en el cual Lázaro y Justo, el amigo, hablan de cómo a veces nos entregamos y velamos más a amigos y conocidos que a uno mismo. Este tema, espero no se enfade Manuel Seoane, pero es Saratoga 100%.
Ahora empecemos con Compaña, la segunda parte de esta película musical.
«Maldito sea el día» es el pistoletazo de salida de Compaña: tema potente, veloz y con algunos guiños progresivos, en el cual la dualidad se hace más presente: si cuando unos ríen yo lloro y cuando unos lloran yo río, ¿quién es el que está errado?
«Te vi nacer», o el que es mi segundo tema favorito de toda la obra y primero de este disco. Me permitiré el lujo de decir que Fran Rivas hace un trabajo soberbio cantando y desprendiendo unos sentimientos difíciles de expresar con palabras en esta canción, con la que cualquier padre que la escuche se sentirá identificado. ¿Qué no haría un padre por su hijo? «No te echo de menos porque no estés».
«La ira del mirlo», el siguiente corte, es un corte muy intenso, oscuro y abrumador. No hay más ciego que quien no quiere ver, o cómo El Mirlo intenta hablar con un santo para que Lázaro no crea en los seres divinos.
«Ausencia de luz», la canción que continúa y la aparición en la historia del Padre Tobías. Un tema muy hard rockero e incluso con aires de rock sureño americano al comienzo y al final del corte, sorprendente dentro de todo el disco, pero muy emotivo. ¿Es posible que uno pueda visualizar su muerte a través de la muerte de un ser próximo y querido? El Padre Tobías tendrá la respuesta…
«En otra vida», siguiente tema, dueto de lo más emotivo entre Lázaro y Casilda, es una oda al amor verdadero, sin más. Gran balada cargada de sentimientos y de amor (canción que en directo sería súper emocionante y emotiva).
«Y así será», la próxima canción, de nuevo nos trae al Padre Tobías, al Posadero de la muerte y a Justo, el amigo de Lázaro, en un tema que de nuevo nos enfrenta a la dualidad del bien y el mal. ¿Quién determina que el bien es el bien y no el mal, y viceversa? Tema cargado de intensidad y contundencia.
«Cosas por decir», la penúltima canción de todo el lanzamiento, a caballo entre el rock melódico y el hard rock, y en la cual Lázaro se da cuenta de que no puede separarse de El Mirlo y que, por más que queramos huir, nuestro pasado siempre estará ahí y es mejor aprender a convivir con él que intentar esconderlo.
Y para finalizar, «Vuelvo a mi hogar», tema extenso que va in crescendo a medida que avanza, con algunos guiños a bandas progresivas conocidas por todos. Como suele suceder, el grupo da el do de pecho en el tema final con un resultado más que exitoso. Aquí Lázaro consigue regresar de su viaje, aunque duda que sea su sanatorio de Cesuras, pues no encuentra nada en su sitio, como siempre le pasaba cuando viajaba. ¿Estamos en el final de Lázaro o en un nuevo comienzo? La respuesta solo está en la mente de Manuel Seoane.
Conclusión: Un trabajo excelso y excelente, una película sonora en la cual hay que sumergirse una vez y otra vez para descubrir todos los matices de la obra y en la cual, en función del estado de ánimo, podrás tener diferentes interpretaciones en cuanto a la parte letrística. Lo que queda fuera de toda duda es que, musicalmente, estamos delante de uno de los mejores discos del año, de los más ambiciosos, con un resultado más que satisfactorio para los fans, entre los cuales me encuentro.













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