Vamos por partes. Verano de 2023. Trond Nicolaisen contacta conmigo y, por ende, con nuestra web para dar a conocer a su banda, Tomorrow’s Outlook. Ante tanta profesionalidad y amabilidad a la hora de promos, contactos y demás, accedo gustoso y me flipo con la música del grupo.
A partir de esas fechas continúa el contacto, voy conociendo detalles (que quedan entre Trond y yo) y finalmente, después de los lógicos problemas que tanto a nivel mundial como local afectan a todos, este 2026 verá la luz su tercer trabajo, este «Black Waves», que para un servidor es el primero (tengo el debe de retroceder), pero que desde ya os digo que va a patear muchos culitos.
La banda está formada en el año 2007 con una visión muy clara: fusionar el heavy metal y el power metal de las décadas 80-90 con un sonido y una calidad acordes con los tiempos actuales y basándose en historias de la fría Noruega. Si leéis bien, Noruega, la cuna de bandas de sonidos bastante más extremos y que, en este caso, nos entregan una banda de auténtico heavy metal con un potencial altísimo.
Aquí os dejamos el enlace de la primera vez que hablamos de ellos en la web:
Tomorrows Outlook – Wait for the sun
Y aquí el segundo enlace de su segundo single:
Tomorrows Outlook – Silver ghost
La banda actualmente sigue conformada por:
- Tony Johannessen a las voces
- Øistein Kvile Hansen a las guitarras
- Valentino Francavilla a las guitarras
- Andreas Stenseth al bajo
- Tobias Øymo Solbakk a la batería
- Trond Nicolaisen como coescritor, director creativo y management

Y ojo, que en las tareas de producción está nada más y nada menos que Mr. Sascha Paeth, que consigue un fiel reflejo de lo que se denomina a partir de ahora como Arctic Heavy Metal. Un heavy tradicional frío, helado diría, pero a la vez cargado de cálidas atmósferas que te seducen y te introducen en el mundo que pretenden recrear y que, cuando te atrapan, no te dejan escapar.
En este disco se relatan las historias de una comunidad costera de Noruega que rodea la península de Gressholman, cargada de supersticiones y folclore, vista desde el punto de vista de aquella época, desde el 1700 hasta el 1900.
Asesinatos, fantasmas y demás sacuden las letras de este disco, que musicalmente recrea fielmente lo que ha sido el heavy metal tradicional, que tras un tiempo de declive parece resurgir de la mano de bandas de este calado, que lo hacen muy bien y aportan sus matices para sonar frescos y novedosos a la par que tradicionales.
La portada es una de las cosas que ya sabíamos desde hace tiempo y que, tras el paso del tiempo, se ha mantenido. A cargo de Rado Javor, es de lo más sugerente teniendo en cuenta los hechos que acontecen dentro del álbum y la zona física donde transcurren. Muy buen artwork.
Y en cuanto a lo musical, estamos delante de 10 auténticos temazos de heavy metal puro y duro, con algunos guiños al power, con unas influencias muy claras y concisas. Pero tened en cuenta una cosa: esto es nuevo, fresco, variado y espectacular. No penséis en ningún momento que es refrito de nada, ya que, aunque con claras influencias, han conseguido obtener un sonido y un sello musical propios que hacen, como pocas bandas pueden conseguir en la actualidad, que suenen unas notas de cualquier canción suya y sepas que son ellos sin dudar.
Musicalmente la banda está soberbia. Tony, el cantante, tiene un potencial en su voz que, cuando lo deje salir al 100 %, va a ser uno de los mejores cantantes de la escena. Modula su voz y desprende sentimientos en cada palabra que me dejan anonadado.
La dupla guitarrera de Øistein y Valentino es sublime. Los duelos entre ellos, los solos cruzados, las dobles armonías en los riffs, por poner algunos ejemplos, son espectaculares.
Andreas en el bajo ha conseguido un trabajo tan espectacular y tan presente en todo el disco que hace que incluso, a veces, sea más esencial que las propias guitarras.
Y la batería de Tobias es sencillamente el motor de la banda. No concibo mejor batería que él para dar y hacer entender todo lo que la música del grupo quiere expresar. Un trabajo soberbio.
Y Trond, como manager, es un 10. Espectacular su trabajo entre bambalinas, alucinante su trato con los medios (a ver si aprenden muchos) para dar a conocer a la banda. Muchas ganas de poder tener la edición física para leer las letras y poder entender mejor la historia.
Comienza el disco con «Eventide», sin florituras ni intros. Directos al grano. Tema contundente para empezar y para darnos a entender que aquí no hay juegos extraños. Heavy metal directo, épico y frío que nos transportará a la fría Noruega sin apenas esfuerzo. En las escuelas de heavy metal tendrían que poner esta canción como claro ejemplo de lo que es Heavy Metal. Ojo al final con Tony demostrando hasta dónde es capaz de llegar.
«Oceans of Sadness», uno de mis temas preferidos del disco sin duda. Ese principio a piano y voz, superlativo, eriza cada vello de mi ser. Con ese sugerente título y esa melancolía que desprende el tema, normal que se haya convertido en favorito de servidor. Océanos de tristeza inundan mi ser. Un medio tiempo melancólico y épico que me flipa, con unos estribillos más que pegadizos. Los duelos de guitarras me parecen soberbios, llegando incluso a notar que «hablan entre ellas».
«Black Heart and Roses in Snow», tercer tema, más cercano al power metal, cargado de épica y grandilocuencia en los coros, pegadizos como ellos solos, que vuelan a lomos de los riffs cabalgantes acompañados por la impronta, cual metrónomo, de la sección rítmica. La parte central del tema me parece soberbia: esos cambios de ritmo, esos duelos guitarreros y esa melancólica dulzura en la voz de Tony son sencillamente espectaculares.
«Black Waves», cuarta canción y tema homónimo del disco. Aquí comienza la parte más intensa del álbum para servidor. Tema a caballo entre el heavy más tradicional y el power más cabalgante, aderezado con unos coros espectaculares y unas subidas increíbles en la voz de Tony, que le dan una impronta brutal. Y ojito a la parte central, donde con un toque más progresivo le dan una envoltura increíble a las guitarras dobladas al más puro estilo Maiden. Tema soberbio y preludio de lo que se viene.
«Silver Ghost» es la continuación de la epopeya central del disco. Epicidad en estado puro con este fantasma plateado. Y es que, si a la epicidad le unes intensidad y pasión, solo puede dar como resultado un tema espectacular como este «Silver Ghost». Pocos adjetivos más acuden a mi mente mientras lo escucho. Solo me dejo atrapar por él y que me lleve a donde quiera. Más arriba también está el enlace de la noticia cuando editaron este tema como segundo single.
«Wait for the Sun» fue el primer single y mi primera toma de contacto con la banda. Arriba os puse el enlace a cuando ya hablé de él. Solo quiero decir que, en el conjunto del disco, este tema encaja perfectamente en su ubicación y que los coros, si me fliparon en su momento, ¡ahora ya forman parte de mi vocabulario… «Wait for the Sun»!
«Lament of the Damned» es la continuación y, para mí, el cierre a la parte más apoteósica del disco. Si este tema lo firmara Helloween estaría en todas las radios y podcasts de nuestro mundo, pero como es de Tomorrow’s Outlook… espero que esta reseña sirva para hacer cambiar de opinión a todo el mundo. Ha sido el último single en presentar la banda antes del lanzamiento y ha sido un golpe directo a la boca del estómago de los amantes del género. Un tema de 10, sin más. Con el permiso de «Oceans of Sadness», que personalmente me toca más, el mejor tema del disco sin duda. Velocidad, rabia, épica y gritos increíbles dan a este tema la vitola de abanderado del disco.
«When Falls the Axe» es la siguiente canción y donde Tony nos demuestra hasta dónde puede llegar. ¡Madre mía, qué forma de cantar y transmitir! Tema algo más calmado, no tan veloz, pero sí repleto de contundencia, al más puro estilo Maiden, aunque eclipsado por Tony, que da el do de pecho. Y como he dicho anteriormente, ojo a los duelos de guitarras, que de nuevo están superlativos.
«The Monument» nos va acercando al final del viaje por la fría Noruega. Tema más powermetalero, con unos coros más, me atrevería a decir, hard-rockeros, que también sirven de perfecto freno después de tanta intensidad acumulada en todo el disco.
«The Calm», como podréis imaginar por el título, es el último corte del disco. Un medio tiempo tan intenso, melancólico, oscuro y épico que hará que os rompáis el cuello mientras lo escucháis. El broche de oro a un enorme discazo de auténtico heavy metal que hará que os entren unas ganas enormes de volver a pulsar el play.
En definitiva, uno de los discos que más he estado esperando estos últimos años, presagiando el nivel que podían dar y que ha colmado sobradamente mis expectativas. Una espera que ha merecido la pena cada minuto de cada día aguardando el lanzamiento y que, ojo, según la propia banda, es el preludio de su futuro cuarto álbum, que posiblemente vea la luz este mismo año, haciendo más que felices a su legión de fans.













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