Sacrosanct – «Kidron»

2025 Rpm Roar

Como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena (refranero español) y a eso me aferro al hablar de este discazo, que al tener yo un error en la fecha de lanzamiento (mi cabeza ya no es lo que era) lo tenía ubicado en 2024 y es de 2025. Disco que es muy recurrente en mis escuchas de música y que, revisando el otro día el vinilo, vi que era de este año.

La banda es Sacrosanct, grupo afincado en Países Bajos, que ha ido evolucionando su sonido, desde 1988 hasta la actualidad (con un parón de bastantes años). Comenzaron con unos discos más thrash que en la actualidad, pero siempre han ido demostrando que las composiciones sencillas no son lo suyo. Siempre han hecho canciones largas y elaboradas, coqueteando con el metal progresivo, hasta llegar a este «Kidron», donde la banda, desde mi humilde punto de vista, ha dado el do de pecho y donde realmente creo que se va a abrir un gran camino en el mundo del metal.

Los tres primeros álbumes, «Truth Is – What Is», «Recesses for the Depraved» y «Tragic Intense», son tres grandes obras de thrash metal, pero ya despuntando hacia sonidos más progresivos y canciones elaboradas («Recesses» está de camino a casa).

Después del parón que reflejaba antes (25 años ni más ni menos), en 2018 Randy Meinhard decidió retomar la banda y lanzar el cuarto trabajo de estudio, «Necrópolis», donde ya se ve el camino a seguir por la banda, que desemboca en este «Kidron» de 2025.

En «Necrópolis» la figura de Max Morton como productor toma un cariz especial, ya que cuando inician el camino de la grabación de «Kidron», y después de pasar, como todo el jodido mundo, por la jodida pandemia mundial del COVID-19, y tras ver la forma en que a cada ser humano nos afectó, Ron Brouwer y la banda deciden separar sus caminos. Y aquí entra en escena Max Morton, que en principio solo se iba a encargar de grabar las partes de bajo y la producción, y acabó grabando el disco entero como cantante. Lo que es un gran acierto desde mi punto de vista.

Conozco a Max Morton por su trabajo en su banda madre llamada Morton, que tiene un tremendo disco llamado «Horror of Daniel Wagner», editado en 2022 solo en plataformas digitales y que espero/deseo que alguna vez se edite en formato físico.

Y bueno, al final, otro de los desastres mundiales que sufrimos, como es la guerra Ucrania-Rusia, afectó a la banda a la hora de poder juntarse para ensayar e incluso grabar algún videoclip, pero al menos han podido completar el disco y editarlo en este 2025.

Y después de este pequeño resumen para poneros en contexto, solo os diré que yo me topé de casualidad con la banda, gracias a seguir a Max, como dije, por su banda Morton. Empecé a ver publicaciones donde se hablaba de él y de Sacrosanct, escuché algún single, creo recordar, y cuando recibí la promo aluciné tanto que acabé adquiriendo el vinilo y el CD para disfrute particular. Desde aquí, mis disculpas a la banda, ya que confundí la fecha de publicación y pensé que era en 2024.

Entrando ya en materia, la banda está formada por:

  • Randy Meinhard: guitarras
  • Gerrit Knol: guitarras
  • Jonas Schutz: batería
  • Max Morton: bajo y voces

La portada, como es ya casi tradición (en los mejores discos que tengo últimamente entre manos), ha ido a cargo de Giannis Nakos, de Remedy Art Studios, y como siempre (es un valor seguro) es una portada increíble, con multitud de detalles, incluida la «mascota» de la banda, el Ángel Vengador, y multitud de referencias a canciones del disco, ya que el disco está basado en el valle del Kidron, un valle que nace ligeramente al noreste de la ciudad vieja de Jerusalén, el cual separa el monte de los Olivos y el monte del Templo.

Y en cuanto a lo musical, como dije, la evolución ha sido increíble, desde los inicios más thrashers hasta aquí, donde el metal progresivo predomina y envuelve a una colección de canciones impresionantes.

Con una producción espectacular, donde todos los instrumentos suenan poderosos y nítidos, disfrutaremos de 9 cañonazos de metal hecho con una calidad exquisita y alrededor de una hora de música excelsa y espectacular.

«Marching Days», para comenzar, con esa potencia y esos riffs y tiempos marciales, nos deja claro que este disco va a estar repleto de temazos porque, aunque pareciera que comienza calmado, desemboca en una canción contundente repleta de épica y donde queda claro que Max es el cantante ideal para la banda y para estas composiciones.

Y de ahí en adelante, solo queda dejarse llevar por la calidad y los sentimientos que transmiten en cada canción, ya que encontraremos canciones más directas y otras más elaboradas, pero todas ellas repletas de arte.

«Avenging Angel» es una canción más directa, de las que no te podrás quitar el estribillo de la cabeza, donde el bajo resuena y envuelve al tema de una contundencia espectacular y donde las guerras de riffs y solos de guitarra me parecen sublimes.

«Prince of Clowns» es la canción donde dejan claras sus raíces más thrashers. El inicio es apoteósico y la velocidad/rabia/ira que desprende el tema pone los pelos de punta. Todo ello combinado con unos interludios más progresivos.

«Coming of the Scorpion»… we are here!!!! Pues eso: estamos aquí disfrutando de gran música. Este tema, me parecería una ofensa al creador intentar explicarlo. Solo os pido que os dejéis atrapar por la que quizá sea la mejor canción del disco.

«Gethsemane» es otro tema quizá más directo, al estilo «Avenging Angel», más cargado de épica y con más cambios de ritmo, de los que te vuelan la cabeza. Una canción que te mantiene en alerta porque cuando menos lo esperas te da un giro inesperado que te vuelve loco.

«Doorway of Dreams»… ¿un medio tiempo? ¿Una canción más introspectiva? Un tema este, más repleto y cargado de sentimiento, donde nos bajan a cotas más tranquilas para luego ir subiéndonos la intensidad, hasta el punto de introducir unas voces más cercanas al gutural que a la voz limpia y espectacular de Max. Es una montaña rusa de emociones y el tema que más escuchas requiere para adorarlo en todo su esplendor, pero una vez que os conquiste no podréis salir de ahí.

«Still Open Sore» es otro tema donde predominan las raíces thrashers de la banda. Es el claro ejemplo de que se puede entremezclar la rabia thrasher con la melodía progresiva, dando como resultado esta gran canción.

«Before It Ends», tema sorpresa, porque más de la mitad de la canción es una balada a piano y voz cálida y hermosa, pero que, como una buena película de misterio, da un giro de guion para convertirse en un tema más contundente y crudo, llegando a coquetear por unos segundos con sonidos de sus primeras épocas, para acabar con una epopeya musical digna de las grandes bandas del género progresivo. No en vano, es el tema más largo del disco: más de 9 minutos.

Y para finalizar, como bonus track, «The Pain Still Lasts», regrabación del tema que cerraba «Necrópolis» cantado por Max Morton, que si en la original ya es un temazo, el plus que le otorga la voz de Max para mí la convierte en sublime.

Total, que tenemos un grandísimo disco de metal progresivo entre manos, que va a colmar los deseos de cualquier fan del género y también, por qué no, de cualquier fan de la buena música.

Escúchenlo, disfrútenlo y adquiéranlo porque es una inversión a valor seguro.